La temporada de fresas se está acabando y qué mejor forma de aprovechar esas fresas que ya se ponen un poco pochas que haciendo una mermelada. El sabor es inigualable, que se lo digan a mi peque, que se come las tostadas y siempre me dice lo ricas que están con la mermelada de mamá, jejeje. Y además sin nada de conservantes ni colorantes, todo natural y sano. Si no la váis a consumir pronto, aunque aguanta bastante tiempo estando en frío, podéis hacer conserva y guardarla durante meses. Recién cocinada, en caliente, podéis poner los tarros bien cerrados boca abajo, porque si la tapamos hirviendo y lo ponemos así, conseguimos que haga el vacío y nos aguante más, pero hay otras técnicas de conservación, como hervirlos durante 40 minutos, que son más seguras.